martes, 25 de agosto de 2009

Silencio

Si fuera capaz de atrapar la verborrea de mi mente, mis labios no estarian tan confundidos.

Destinee

Siento que podria llenarte de palabras bellas, pero no llegaría a ser insuficiente el empalago para llegar a darte a entender. No soy buena oradora (menos escritora) para explicarte la millonesima parte de lo que significa alguien como tu en mi vida, sé que en ese torpe intento solo terminaria confundiendote.
No quiero redundar en mi torpeza, solo me interesa ensalsar tu luminosidad.
De aquel dia solo te recuerdo a ti. Tu presencia imponente hizo que esquivara tu mirada, tal vez diste cuenta de tal hecho, pero lo cierto es que solo me acerque un segundo a ti con el solo pretexto de tocarte. ¡Enhorabuena que cierta gata negra se enrredaba en tu cuerpo!, aunque hubiese deseado intensamente esa gata ser yo.
Debo admitir que mi mente trató de buscarte, pero el rubor en mis mejillas nunca lo permitió, hasta el dia que encontré alguna buena excuza (si, supongo que debió ser buena porque ni siquiera la recuerdo) para volver a saber de ti.
En ese momento supe que eras humano, y el entusiasmo se fue debilitando de a poco... Hasta que un día por una inexplicable razón, sin entender muy bien lo que brotaba de mis labios te dije "somos iguales tu y yo". No entiendo porque lo dije, yo no lo sabía.
Pero resultó ser asi, una parte pitonisa de mi corazón lo predecia.
No quisiera explicar los pasos siguientes, ya que esa danza la bailamos solamente los dos. Y hoy, tarde, lejos, congelado, debes estar encerrado en aquella burbuja de tu mente, divagando sobre el futuro, el pasado y el presente, esperando que un sueño milagroso entre en tu habitación y te quite el mal humor de los primeros dias de esta separación, luchando contra ese insomnio que te atrapa cada noche que pasamos en camas separadas... suspirando, esperando volver a ver ese rubor en mis mejillas cada vez que me susurras al oído, lo sé... porque como mi corazón lo predijo, somos iguales tu y yo